sábado, 12 de junio de 2010

La vida de algunas personas pueden usarse para medir el tiempo propio. Como un cuenta gotas prestado. Como si las diferentes etapas que el tipo vivió a uno lo hubiesen ido midiendo. A uno o a otros en realidad porque a mi no me midió tanto. Pero a ella si por ejemplo.
Todavía es como ayer cuando recuerdo como se sentaba en el suelo con todos los discos en la falda, jugaba a ponerlos uno a uno en la bandeja del equipo de música, hacía una pregunta, ponía el modo aleatorio y apretaba play para escuchar qué le contestaba Gustavo Cerati.

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