martes, 29 de junio de 2010

Salta La Banca

Empezaron como el dueto Santi y Beto. Hoy son siete en el escenario y se la juegan a todo o nada en la apuesta musical. Salta la Banca presente en Probabilidad de Lluvia, su presente en ascenso, el motivo de sus letras y cómo se vive en la cabeza de una banda va creciendo en cada presentación en vivo.

Desde que empezamos hasta acá, todo se robusteció simultáneamente, lo musical, la gente, mi vida, el boca en boca que tanto nos ayudó. No tuvimos mucha ayuda en difusión o publicidad. En diciembre del 2008 éramos dos y ahora somos siete más los que nos ayudan de afuera.
Santiago habla en nombre de la banda y desde su experiencia en cada show trata de remarcar lo imporante que hay en la adrenalina del show en vivo, es como un buen polvo. Lo primero que siento después de tocar es la necesidad de desconectarme de relajar un toque, aunque el verdadero -resultado de los shows los tenés cuando bajás y saludas a la gente.


¿Las cosas que los movilizaban al principio, son las mismas que ahora?
Nos moviliza el mensaje, buscar un sonido simbiótico entre el rock and roll y la trova, que es lo que tenemos todos en común. Todos los de la banda escuchamos estilos distintos.


Tal vez los Redonditos de ricota sean un poco de eso, de trova y rock and roll y hay como una escuela de eso en Argentina. Hay un interés por buscarle la vuelta al verso de una canción.
El norte que perseguimos es el mismo desde que empezamos. El de “vamos a decir cosas” con todo lo que eso implique. Si mañana tengo voz no me voy a olvidar de decir cosas, porque ahora tengo una obligación. En realidad mi casete pasa por pretender no omitir ninguna esfera de la vida, escribirle al desamor, o hacer temas contestatarios. Me parece que si tenés la posibilidad de que te escuche mucha gente se puede hacer caso omiso a la realidad sociopolítica argentina. Hay que manifestar el estado de las cosas y lo que pasa en la realidad. A eso es a lo que más nos abocamos.


¿Cómo se es contestatario en la actualidad?
Supongo que tiene que ver con la consecuencia de los shows. Lo que hay hecho hasta acá de Salta la Banca por ahí no tenga un contenido muy de protesta, pero la gente de todas formas lo sabe, porque lo tenemos repetido en cada show. Tenemos un perfil en Facebook que tratamos de usar para decir cosas copadas. También posteamos pelotudeces pero es lo que soy, no se puede ser grandilocuente todo el tiempo. Hay una frase de Aristóteles que decía Hay que pensar como los sabios piensan -intetarlo en este caso- pero hablar como la gente sencilla. Yo no estoy en ninguna mesa de intelectuales, yo estoy con la gente. Lo que digo es lo que me parece que sucede y la forma de reivindicarlo es manifestarlo constante mente y ser consecuente con eso.


Cómo te das cuenta que el mensaje de una canción que escribís llega tal cual sin desvirtuarse.
Lo que hicimos hasta acá es bastante explicito por lo cual no se le puede dar otra interpretación. La gente tiene claro, quién es el que lo dice, cómo es y desde qué lugar se lo dice. Hasta acá, en lo que respecta la música, no se han dicho muchas cosas probablemente, pero hay intentos. Hice una canción de Cromañón, el Beto hizo una historia de la madre de un amigo sobre la dictadura y hay un par de temas con ese contenido.


¿Cómo es la mirada de una banda emergente, después de tantos años, con el tema de Cromañón? No recuerdo expresiones decididas en nivel musical respecto al tema
La canción de Las Manos de Filipi me parece un gol. Probablemente la óptica que yo haya tratado de retratar es la del sobreviviente, porque yo estuve en Cromañón. Desde el lugar del artista puedo decirte que no cambió nada, sigue existiendo un lazo inexpugnable entre el empresariado y el Estado que no se va a romper. Lo que antes era un techo o la media sombra hoy es meterle el dedo en el orto a las bandas, cobrarle 3000 pesos para tocar una hora.


Las mañas de ese tipo siguen ¿Pero como se las encara actualmente desde el lado del músico?
Somos amigos de los chicos de las Pastillas del Abuelo y se está diciendo permanentemente “tengan cuidado” a nosotros no nos cuida nadie. Hay un Estado deliberadamente negligente.


¿Hay algo que no se dijo durante todo el tratamiento del caso Cromañón?
Todos los focos que conciernen a Cromañón están muy mal analizados. Mi primer recital a los 13 años había bengalas y pensé que era completamente normal. Salieron bandas a hablar mal de Callejeros cuando ellos hacían lo mismo, hasta tocaban en lugares peores también. Al igual que los medios. Se vende morbo y no se dijo mucho.

lunes, 28 de junio de 2010

Proyecto lluvia

Proyecto lluvia


Llovizna débil o garúa finita. De cualquier modo es incómodo para estar en la calle. O cubierto en un transporte, porque en la ciudad ahora se puede recorrer con un bus diferentes museos que el gobierno de la ciudad pone a disposición de turistas. O de algún pez gordo que quiera recorrer el sur en camiones de basura que licitó turbiamente. O al menos monopólicamente, porque ser representante de una asociación, empresa o grupo que tiene adjudicada por derecha o izquierda, cada vez más licitaciones de transporte estatales, constituye también, una actividad monopólica. Para eso no hay proyecto de Ley que regule. Tampoco hay proyecto de Ley que regule el ir y venir. De un candidato que vende frutas, y cuando la gente quiere frutas y quiere comerla este muchacho se pone a vender carne, a veces podrida. Tampoco hay proyecto para regular la desesperación que me genera que no toques el timbre de casa.

Llueve poco y casi nada pero molesta casi peor que un torrente de agua cayendo del cielo. Porque los domingos además de ser caseros son trágicamente suicidas. En Floresta, a las 5 de la mañana un hombre se arrojó al vacío. Al mismo tiempo, un hombre lo agarró y evitó una tragedia que se va a repetir el próximo domingo, desde otro barrio en otro edificio, con hombre que lo ataje, eso espero.
A Buenos Aires le falta clima tropical o menos dedo levantado y más Waka-Waka. O un proyecto de Ley que regule los pronósticos de los deportólogos mediáticos que apuestan, vaticinan, cambian de opinión para volver a vaticinar grandes triunfos, o grandes derrotas, pero siempre con un denominador común: salgamos ganadores o perdedores la actuación será épica, será desmerecidamente desmedida, será un "se los dijimos, así no íbamos a llegar a ningún lado". Y si los programas que revisan archivo constantemente fueran más ecuánimes, muchos más caerían en la volteada.
Son pocas las voces que protestan en las tormentas, y pocas son las lluvias que desatan voces verdaderas o acartonadas. O de caricatura, porque estuvieron por la ciudad Humberto Vélez y Gabriel Chávez, más conocidos como Homero y el señor Burns. Dos estrellas de rock que decidieron cortar relaciones con el mainstream que aportaba la compañía para dedicarse a hacer giras como solistas donde visitan convenciones, radios, programas de TV personificando en voz lo que no son en personas, aunque si se los mira muy de cerca puede que hasta la piel se les haya puesto un poco amarilla.
Pasamos de leve llovizna a "nublado" y se ponen ansiosos los cronistas diarios de las calles, en las casas los analíticos del fútbol hogareño ya preparan sus filosos comentarios que quedan ahí, en los 90, 120 minutos, o lo que dure un partido de fútbol que cada vez tiene menos proyecto pero más regulaciones.

jueves, 24 de junio de 2010

Tiempo

Entonces, el tiempo nos corre y desesperamos para ocuparlo, para entretenerlo, hacer que él se distraiga en otras cosas. Como toda ley de Murphy, nunca llegamos a hacer o tener lo que queríamos. Le atribuimos todo tipo de responsabilidades.

Se estableció que esta cosa abstracta que es el tiempo estudió 6 años de medicina, psicología o algún tipo de sabiduría. Digo abstracta porque hay que medirla con un bicho raro que es el reloj. Antes lo medían con el sol, pero claro, si yo miro al sol y digo que son las 11 ¿quién me va a poder decir lo contrario?, nadie tiene cómo demostrarlo ¿Y que hacemos?, rompemos el reloj.

-Error-, dijo mi abuelo.-Eso sería como matar al mensajero. La fabula nos demostró que por más que le coman al Capitán Hook la mano portadora del reloj siempre podrá oírse un tic-tac cuando el cocodrilo del tiempo apremia a un viejito como yo.

-Lo ideal sería destruir por completo al tiempo -jugué a pensar-, pero entraríamos en anarquía temporánea y, según dicen, eso es malo. Porque en ese caso no tendría que matarla a ella, si lo único que hizo fue darme el mensaje, decirme que no me amaba. Pero, ¿quién tiene la culpa si ella es la mensajera?, ¿su corazón?, ¿yo por dejarla ir?, ¿la incompatibilidad de caracteres?, pero que culpa tengo yo si ella es diferente, sería aburrido si todos pensáramos igual, lloráramos igual, lamiéramos igual, reptáramos de la misma forma. Además, no se puede castigar a alguien solo por sentir diferente, aunque a mí me castigaron, yo sentí diferente. ¿Y que aprendí hoy?, que el que busca no encuentra, que la mentira tiene patas cortas, que no se puede jugar al fútbol con suelas lisas, y menos si la cancha tiene arena, que el tiempo no se corre, y que cura solo si nosotros lo dejamos.

La voz de la sabiduría de mi abuelo tensó la cuerda de la conversación aclarando “por eso, hay que jugar al futbol con los botines adecuados, hay que dejarse encontrar por quien queremos que nos encuentre, dejarse perder por quien nos quiere perder, y respirar profundo para controlar el deseo e ir logrando que cada cosa , cada lugar y cada persona sean una pauta feliz de nuestras vidas, en el pasado, en el presente o en el futuro......siempre tan próximo ....porque eso sí ,el tiempo, es todo lo que tenemos y todo lo que nos falta......”

Salta la Banca

2 y 2 son 4. 4 y 2 son 6.... Salta la Banca pasó por Probabilidad de Lluvia y nos dejaron un par de temas acústicos para disfrutar. Proximamente la entrevista entera desgrabada.
Fuimos (inédito)
Dolores

sábado, 12 de junio de 2010

La vida de algunas personas pueden usarse para medir el tiempo propio. Como un cuenta gotas prestado. Como si las diferentes etapas que el tipo vivió a uno lo hubiesen ido midiendo. A uno o a otros en realidad porque a mi no me midió tanto. Pero a ella si por ejemplo.
Todavía es como ayer cuando recuerdo como se sentaba en el suelo con todos los discos en la falda, jugaba a ponerlos uno a uno en la bandeja del equipo de música, hacía una pregunta, ponía el modo aleatorio y apretaba play para escuchar qué le contestaba Gustavo Cerati.

Falsa Cubana


El ácido lisérgico una muzzarella en descomposición + litros de fernet con coca + un grupo de amigos + covers fiesteros llevaron los chicos de Chubut hacia Falsa Cubana un lugar donde el espíritu festivo de la Salsa, el absurdo del Ska se sintetizan en el Reggae y la joda. Inaugurando los acústicos de Probabilidad de Lluvia.


sábado, 5 de junio de 2010

Es momento de quedarte parado y dejar que los gritos derriben todo alrededor, que se destruya el costado.
Y es hora también de que tus piernas se arraiguen como raíces al suelo, como puño cerrado de protesta. Que no se lleven tu fuego.
Qué importa si altanero nuevo o soberbio clásico.
Clima de barullo disfrazado de ideas que ni si quiera pueden conectarse o enchufarse. Probabilidad de lluvia. Cielos con nubes y claros, con riesgos de alguna preocupación aislada. Ideas al precipicio. O precipitación aislada de ideas en algún hueco de la ciudad. Es momento.
Si sos frágil quedate cerca del suelo, de lo contrario, haz que tus raíces sean catapultas que te impulsen y no rocas que te perpetúen. Estancado. En un lugar.